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EL Sutil Arte de Que Te Importe Una Mierda (Ligue o Foda-se em Espanhol)

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EL Sutil Arte de Que Te Importe Una Mierda (Ligue o Foda-se em Espanhol)

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Autor: Mark Manson

Editora: Harper Collins Editora

Assunto: Auto Ajuda

Traduzido por: Livro Editado em Espanhol

Páginas: 239

Ano de edição: 2018

Peso: 480 g

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Bom
Marcio Mafra
09/09/2018 às 19:30
Brasília - DF
El autor usa su talento de psicólogo amateur ambulante para dar un balcón irónico en los autores de libros de autoayuda.
Cualquier lector principiante sabe que todo libro de autoayuda es igual a los demás libros de autoayuda, desde Platón, Spinoza, Sócrates o Descartes.
Son buenas enseñanzas, buenas de ser leídas, pero impracticables en el día a día.
Mark Manson recorre la contra, o el revés de eso.
Él juega unas verdades en la cara del lector y listo.
Es como si dijese: usted no es tan especial, ni tan inteligente. Entonces encienda el botón del fuck y deje la vida rodar.
Enfrente ese mundo perro de frente y con coraje.
Se libera de la felicidad de la película de propaganda de margarina.
La lectura es "ruinzinha", ciertamente por la dificultad de traducción de las expresiones idiomáticas y chistes sin gracia del idioma americano.
Por cierto, chistes de comediante americano es una bestia.
El libro en sí es un festival de obviedad. Libro malo.



O autor usa o seu talento de psicólogo amador ambulante para dar uma sacada irônica nos autores de livros de autoajuda.
Qualquer leitor iniciante sabe que todo livro de autoajuda é igual aos demais livros de autoajuda, desde Platão, Spinoza, Sócrates ou Descartes.
São ótimos ensinamentos, bons de serem lidos, mas impraticáveis no dia-a-dia.
Mark Manson percorre a contramão, ou o avesso disso.
Ele joga umas verdades na cara do leitor e pronto.
É como se dissesse: você não é tão especial, nem tão inteligente. Então ligue o botão do foda-se e deixe a vida rolar.
Enfrente esse mundo cão de frente e com coragem.
Livre-se da felicidade de filme de propaganda de margarina.
A leitura é "ruinzinha", certamente pela dificuldade de tradução das expressões idiomáticas e piadas sem graça do idioma americano.
Aliás, piada de comediante americano é mesmo uma bosta.
O livro em si é um festival de obviedade. Livro ruim

Marcio Mafra
09/09/2018 às 00:00
Brasília - DF

En este libro, Mark Manson cuenta su estrategia para una vida mejor. Lo hace de una forma inusitada e irreverente, como si fuera el reverso de los libros de autoayuda, por entender que los libros de autoayuda hacen que intentamos en marcarnos en un estereotipo inalcanzable y en consecuencia encontramos lo opuesto: desilusiones y frustraciones. En cambio, Mark muestra en su libro que no necesariamente necesitamos seguir los patrones de perfección para alcanzar la felicidad, pudiendo incluso ligar el botón del fuck, si lo considera necesario. THE SUBTLE ART OF NOT GIVING A FUCK es el título original en inglés. En español el título es EL SUTIL ARTE DE QUE (CASI TODO) TE IMPORTE UNA MIERDA.


Neste livro, Mark Manson conta a sua estratégia para uma vida melhor. O faz de uma forma inusitada e irreverente, como se fora o avesso dos livros de autoajuda, por entender que os livros de autoajuda faz com que tentemos nos enquadrar em um estereótipo  inalcançável e em consequência encontramos o oposto: desilusões e frustrações. Em substituição, Mark mostra em seu livro que não precisamos necessariamente seguir os padrões de perfeição para alcançar a felicidade, podendo inclusive ligar o botão do foda-se, caso julgue necessário. The Subtle Art of Not Giving a Fuck é o título original em inglês.   Em Espanhol o título é EL SUTIL ARTE DE QUE (CASI TODO) TE IMPORTE UNA MIERDA.

 
Marcio Mafra
09/09/2018 às 00:00
Brasília - DF

Charles Bukowski era alcohólico, mujeriego, adicto en juego, grosero, sovi, perezoso y, en sus peores días, poeta. Él sería la última persona en el mundo a quien usted pedirá consejo o que esperaría encontrar en un libro de autoayuda. Es por eso que es el punto de partida perfecto. Bukowski quería ser escritor, pero pasó décadas siendo rechazado por casi todas las revistas, periódicos, agentes y editoriales que buscó. Su trabajo era horrible, decían. Gross. Repugnante. Obsceno. Y, conforme las cartas de rechazo se acumulaban, el peso del fracaso lo hacía hundirse cada vez más en la depresión movida a alcohol que lo acompañaría por casi toda la vida. Bukowski trabajaba en los Correos. El salario era ridículo, y él gasta casi todo en bebida; el poco que sobraba, apostaba en carreras de caballos. Por la noche, bebía solo, a veces escribiendo poemas en su vieja y surtida máquina de escribir. No era raro que se despertaba en el suelo, borrando de tan borracho. Tres décadas pasaron así, resumidas a un gran desenfoque de alcohol, drogas, jugabilidad y prostitutas. Hasta que, a los cincuenta años, tras toda una vida de fracasos y auto-depreciación, el editor de una pequeña editora independiente desarrolló un extraño interés por él. El editor no podía ofrecer mucho dinero ni prometer buenas ventas, pero demostraba un afecto inusual por aquel borracho imprescindible y decidió arriesgar. Era la primera oportunidad real que tenía Bukowski y, como se dio cuenta, probablemente la única. Él respondió al editor: "Tengo dos opciones: quedarse en los Correos y enloquecer ... o dar una de escritor y morir de hambre. Decidí morir de hambre. "Tres semanas después de firmar el contrato, Bukowski tenía el primer romance listo. Se llamaba Cartas en la calle. La dedicatoria fue "a nadie". Bukowski se convirtió en un escritor y poeta muy exitoso. Publicó seis novelas y cientos de poemas, vendiendo en total más de dos millones de ejemplares. Su popularidad desafió todas las expectativas, principalmente las suyas. Las historias como la de Bukowski son la base de nuestra narrativa cultural. Su trayectoria personifica el Sueño Americano: lucha por lo que quieres y nunca desista, y así alcanzará tus sueños más locos. Es un guión de película listo. Todos nosotros, al mirar a historias como la de Bukowski, decimos: "¿Viste? Él nunca desistió. Continuó intentando. Siempre creyó en sí mismo. ¡Persistió hasta en las adversidades y llegó allí! "Entonces, es extraño que el epitafio de Bukowski sea:" Ni intente. "Pues sí. A pesar de las ventas y la fama, Bukowski era un fracasado. Él lo sabía. Su éxito no brotó de una gran voluntad de vencer en la vida, sino de la conciencia de lo contrario: él sabía que era un fracasado, aceptaba el hecho y escribía honestamente sobre eso. Nunca intentó ser quien no era. La obra de Bukowski no se sustenta en la idea de superar obstáculos impensables ni de empeñarse en ser un genio literario. Es lo opuesto: su éxito viene de la completa e inquebrantable honestidad consigo mismo (sobre todo en relación a las peores partes) y de la capacidad de hablar abiertamente sobre sus fracasos, sin vacilación o duda. Este es el verdadero origen del éxito de Bukowski: sentirse cómodo con el fracaso.

Él estaba poco lijándose para ser exitoso. Incluso después de la fama, continuaba yendo a lecturas de poesía cayendo de borracho y burlaba a la audiencia. Todavía se exponía en público e intentaba transar con cualquier mujer que veía por delante. Fama y éxito no lo hicieron una persona mejor, y no se fue convirtiendo a una persona mejor que alcanzó fama y éxito. Muchas veces, el autoaprrollo y el éxito van de la mano. No significa que sean lo mismo. La cultura en que vivimos hoy nutre obsesivamente expectativas poco realistas. Ser más feliz. Ser más sano. Ser el mejor, superior a los demás. Ser más inteligente, más rápido, más rico, más bonito, más popular, más productivo, más envidiado y más admirado. Ser perfecto, increíble y cagar pepitas de oro de doce quilates antes de besar a una esposa impecable y dos hijos perfectos en el desayuno. Después, ir en helicóptero para su trabajo extremadamente gratificante, donde pasas los días haciendo un trabajo importantísimo que un día todavía va a salvar el planeta. Sin embargo, si paramos para pensar, los consejos de vida más comunes - aquellos mensajes positivos y felices de autoayuda que oímos todo el tiempo - en realidad se concentran en lo que no tenemos. Ellos miro directamente en lo que ya vemos como fallas y fracasos personales, sólo para hacerlos aún peores a nuestros ojos. Sólo aprendemos las mejores maneras de ganar dinero porque creemos que no tenemos suficiente. Sólo paramos delante del espejo y repetimos para nosotros mismos que somos bonitos porque no nos encontramos bonitos. Sólo seguimos consejos de enamorados y relaciones porque creemos imposible ser amados. Sólo hacemos ejercicios ridículos de visualización de éxito porque no nos sentimos exitosos. Irónicamente, esa fijación en lo positivo, en lo que es mejor o superior, sólo sirve como un recordatorio de lo que no somos, de lo que nos falta, de lo que ya deberíamos haber conquistado pero no lo conseguimos. Después de todo, ninguna persona realmente feliz siente necesidad de estar hablando de que es feliz para sí misma en el espejo. Ella simplemente lo es. Hay un dicho que dice: "Perro que ladra no muerde." Un hombre confiado no necesita probar que es confiado. Una mujer rica no tiene necesidad de convencer a nadie de que es rica. O usted es o no es. Y si usted pasa todo el tiempo soñando con ser algo, está inconscientemente reforzando la misma realidad: usted no es aquello. Todo el mundo y todos los programas de televisión quieren convencerse de que la felicidad depende de un empleo mejor, un coche más potente, una novia más bonita, un jacuzzi, una piscina para los hijos. El mundo no cansa de indicar un camino hacia la felicidad que se resume más y más y más: compre más, tenga más, haga más, trance más, sea más. Estamos constantemente bombardeados con la necesidad de tener todo el tiempo. Usted necesita un televisor nuevo. Usted necesita hacer un viaje de vacaciones mejor que los de sus compañeros de trabajo. Usted necesita comprar un mueble sofisticado para su sala. Usted necesita el tipo correcto de palo de selfie. ¿Por qué? Mi conjetura: porque crear necesidades es bueno para los negocios. Nada contra buenos negocios, pero tener demasiadas necesidades hace mal para su salud mental. Usted acaba agarrándose demasiado a lo que es superficial y falso, dedicando la vida a la meta de alcanzar un espejismo de felicidad y satisfacción. El secreto para una vida mejor no es necesitar más cosas; es importar con menos, y sólo con lo que es verdadero, inmediato e importante.


 

Charles Bukowski era alcoólatra, mulherengo, viciado em jogo, grosseiro, sovina, preguiçoso e, em seus piores dias, poeta. Ele seria a última pessoa no mundo a quem você pediria conselhos ou que esperaria encontrar em um livro de autoajuda. É por isso que ele é o ponto de partida perfeito. Bukowski queria ser escritor, mas passou décadas sendo rejeitado por quase todas as revistas, jornais, agentes e editoras que procurou. Seu trabalho era horrível, diziam. Bruto. Repugnante. Obsceno. E, conforme as cartas de recusa se acumulavam, o peso do fracasso o fazia afundar cada vez mais na depressão movida a álcool que o acompanharia por quase toda a vida. Bukowski trabalhava nos Correios. O salário era ridículo, e ele gastava quase tudo em bebida; o pouco que sobrava, apostava em corridas de cavalos. À noite, bebia sozinho, às vezes escrevendo poemas em sua velha e surrada máquina de escrever. Não raro acordava no chão, tendo apagado de tão bêbado. Três décadas se passaram assim, resumidas a um grande borrão de álcool, drogas, jogatina e prostitutas. Até que, aos cinquenta anos, após toda uma vida de fracassos e autodepreciação, o editor de uma pequena editora independente desenvolveu um estranho interesse por ele. O editor não podia oferecer muito dinheiro nem prometer boas vendas, mas demonstrava uma afeição incomum por aquele bêbado imprestável e decidiu arriscar. Era a primeira chance real que Bukowski tinha e, como ele se deu conta, provavelmente a única. Ele respondeu ao editor: “Eu tenho duas opções: ficar nos Correios e enlouquecer… ou dar uma de escritor e morrer de fome. Decidi morrer de fome.” Três semanas depois de assinar o contrato, Bukowski tinha o primeiro romance pronto. Chamava-se Cartas na rua. A dedicatória foi “a ninguém”. Bukowski se tornou um escritor e poeta muito bem-sucedido. Publicou seis romances e centenas de poemas, vendendo no total mais de dois milhões de exemplares. Sua popularidade desafiou todas as expectativas, principalmente as dele próprio. Histórias como a de Bukowski são a base de nossa narrativa cultural. Sua trajetória personifica o Sonho Americano: lute pelo que você quer e nunca desista, e assim alcançará seus sonhos mais loucos. É um roteiro de filme pronto. Todos nós, ao olharmos para histórias como a de Bukowski, dizemos: “Viu? Ele nunca desistiu. Continuou tentando. Sempre acreditou em si mesmo. Persistiu até nas adversidades e chegou lá!” Então, é estranho que o epitáfio de Bukowski seja: “Nem tente.” Pois é. Apesar das vendas e da fama, Bukowski era um fracassado. Ele sabia disso. Seu sucesso não brotou de uma grande vontade de vencer na vida, mas da consciência do contrário: ele sabia que era um fracassado, aceitava o fato e escrevia honestamente sobre isso. Nunca tentou ser quem não era. A obra de Bukowski não se sustenta na ideia de superar obstáculos impensáveis nem de se empenhar para ser um gênio literário. É o oposto: seu sucesso vem da completa e inabalável honestidade consigo mesmo (sobretudo em relação às piores partes) e da capacidade de falar abertamente sobre seus fracassos, sem hesitação ou dúvida. Esta é a verdadeira origem do sucesso de Bukowski: sentir-se confortável com o fracasso.


 

Ele estava pouco se lixando para ser bem-sucedido. Mesmo depois da fama, continuava indo a leituras de poesia caindo de bêbado e xingava a plateia. Ainda se expunha em público e tentava transar com qualquer mulher que via pela frente. Fama e sucesso não fizeram dele uma pessoa melhor, e não foi se tornando uma pessoa melhor que ele alcançou fama e sucesso. Muitas vezes, o autoaprimoramento e o sucesso andam de mãos dadas. Não significa que sejam a mesma coisa. A cultura em que vivemos hoje nutre obsessivamente expectativas pouco realistas. Ser mais feliz. Ser mais saudável. Ser o melhor, superior aos outros. Ser mais inteligente, mais rápido, mais rico, mais bonito, mais popular, mais produtivo, mais invejado e mais admirado. Ser perfeito, incrível e cagar pepitas de ouro de doze quilates antes de beijar uma esposa impecável e dois filhos perfeitos no café da manhã. Depois, ir de helicóptero para seu emprego extremamente gratificante, onde você passa os dias fazendo um trabalho importantíssimo que um dia ainda vai salvar o planeta. No entanto, se pararmos para pensar, os conselhos de vida mais comuns — aquelas mensagens positivas e felizes de autoajuda que ouvimos o tempo todo — na verdade se concentram no que não temos. Eles miram direto no que já vemos como falhas e fracassos pessoais, só para torná-los ainda piores aos nossos olhos. Só aprendemos as melhores maneiras de ganhar dinheiro porque achamos que não temos o suficiente. Só paramos diante do espelho e repetimos para nós mesmos que somos bonitos porque não nos achamos bonitos. Só seguimos dicas de namoros e relacionamentos porque achamos impossível sermos amados. Só fazemos exercícios ridículos de visualização de sucesso porque não nos sentimos bem-sucedidos. Ironicamente, essa fixação no positivo, no que é melhor ou superior, só serve como um lembrete do que não somos, do que nos falta, do que já deveríamos ter conquistado mas não conseguimos. Afinal de contas, nenhuma pessoa realmente feliz sente necessidade de ficar falando que é feliz para si mesma no espelho. Ela simplesmente é. Há um ditado que diz: “Cão que ladra não morde.” Um homem confiante não precisa provar que é confiante. Uma mulher rica não tem necessidade de convencer ninguém de que é rica. Ou você é ou não é. E se você passa o tempo todo sonhando em ser alguma coisa, está inconscientemente reforçando a mesma realidade: você não é aquilo. Todo mundo e todos os programas de TV querem nos convencer de que a felicidade depende de um emprego melhor, um carro mais potente, uma namorada mais bonita, uma Jacuzzi, uma piscina para os filhos. O mundo não cansa de indicar um caminho para a felicidade que se resume a mais e mais e mais: compre mais, tenha mais, faça mais, transe mais, seja mais. Somos constantemente bombardeados com a necessidade de ter tudo o tempo todo. Você precisa de uma TV nova. Você precisa fazer uma viagem de férias melhor que as dos seus colegas de trabalho. Você precisa comprar um móvel sofisticado para sua sala. Você precisa do tipo certo de pau de selfie. Por quê? Meu palpite: porque criar necessidades é bom para os negócios. Nada contra bons negócios, mas ter necessidades demais faz mal para sua saúde mental. Você acaba se agarrando demais ao que é superficial e falso, dedicando a vida à meta de alcançar uma miragem de felicidade e satisfação. O segredo para uma vida melhor não é precisar de mais coisas; é se importar com menos, e apenas com o que é verdadeiro, imediato e importante.

 

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Marcio Mafra
09/09/2018 às 00:00
Brasília - DF

En agosto de 2018 estuve en Las Palmas de Gran Canaria, cuando visité una importante librería para buscar obras de escritores brasileños. He encontrado libros de Paulo Coelho y Jorge Amado. Pero no se resistió a traer este libro de Mark Manson, que es un éxito en Livronautas porque manda ligar el fuck.

 

Em agosto de 2018 estive em Las Palmas de Gran Canária, quando visitei uma importante livraria para procurar obras de escritores brasileiros. Encontrei livros de Paulo Coelho e Jorge Amado. Mas não resisti trazer este livro de Mark Manson, que é um sucesso na Livronautas porque manda ligar o foda-se.

 

 

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